El momento había llegado, lo sentí en mi vientre. Fue una
contracción muy dolorosa. ¡¡Vamos empuja ¡¡- pensé. El sudor bañaba mi rostro,
tenía que hacer el último esfuerzo. Llevaba mucho tiempo dentro de mí y tenía
ganas de que saliese, de que por fin viera la luz, pero él no ayudaba mucho. ¡¡Vamos
joder, pon de tu parte!!-grité. Parece que me escuchó. Note como casi estaba
fuera pero algo debió asustarlo y volvió a entrar. ¡!Venga hombre no me hagas
esto!!. Entendí que estaba sola que sin mí no podría surgir. Así que me
concentre, respiré hondo pero pausado, contraje mis muslos y apreté mi abdomen.
Era la última oportunidad, deseé durante días que este momento llegará y no iba
a dejarlo pasar. Mi esfuerzo daba sus frutos. Sentí que salía, el dolor era
intenso y desgarraba. Debía de ser enorme como yo creía. ¡!Ya casi estamos
grandullón!!-le dije. Grité con toda mi alma y por fin lo expulsé.
Cansada, dolorida, pero feliz con una lágrima recorriendo mi
mejilla, lo contemplé durante unos segundos y… tiré de la cadena. Se fue para
no volver dejando un rastro tras de sí.
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